Exceso de velocidad con el vehículo de empresa: por qué el juzgado declaró procedente el despido
Recuperamos un caso de 2019 con la sentencia identificada. No fue una multa aislada: hubo reiteración, incumplimientos de descanso, antecedentes disciplinarios y prueba obtenida del tacógrafo.
El titular antiguo podía hacer pensar que superar una vez un límite de velocidad basta para perder el empleo. La sentencia cuenta algo bastante más complejo. El conductor acumuló excesos de velocidad en distintos días, incumplimientos relacionados con descansos y antecedentes disciplinarios. El juzgado examinó la gravedad, culpabilidad y proporcionalidad de la sanción.
Qué pruebas resultaron relevantes
Tacógrafo
Permitió acreditar de forma objetiva velocidades y periodos de conducción.
Reiteración
No se valoró un episodio aislado, sino una conducta repetida.
Contexto profesional
La seguridad vial y las obligaciones propias del transporte aumentaban la gravedad del comportamiento.
La teoría gradualista sigue importando
El propio fallo recuerda que el despido disciplinario exige un incumplimiento grave y culpable y que debe analizarse cada conducta de forma individualizada. El tipo legal no convierte automáticamente toda infracción en causa suficiente de despido.
En este caso, además de la transgresión de la buena fe contractual, resultaban relevantes las reglas del convenio del transporte y la peligrosidad asociada a la conducción profesional.
Si la empresa usa GPS, tacógrafo o datos del vehículo
Hay que analizar la fuente de los datos, su fiabilidad, el conocimiento de los sistemas de control y la conexión real entre esos registros y los hechos descritos en la carta. La prueba digital puede ser central, pero debe interpretarse en el contexto del caso.